Massa y Rossi se reunirán este miércoles con los gobernadores oficialistas

Massa y Rossi se reunirán este miércoles con los gobernadores oficialistas

Sergio Massa y Agustín Rossi, integrantes de la fórmula presidencial de Unión por la Patria, tendrán este miércoles una reunión con los gobernadores oficialistas en el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Se trata del mismo escenario que había albergado a los mandatarios provinciales cuando presionaron conjuntamente para que hubiera una lista de unidad, como finalmente ocurrió al filo de la presentación de las candidaturas.

Al encuentro, según se confirmó en las últimas horas, se sumará el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, primer candidato a senador bonaerense. Su presencia está naturalmente justificada por su función en el gabinete, pero además se inscribe en la ronda de gestualidades que está haciendo Massa para abrazarse a todos los actores del oficialismo, con el objetivo de fortalecer la unidad que necesita para garantizarse un buen piso de votos en agosto, publicó La Nación.

De Pedro había anunciado su candidatura presidencial horas antes de la designación de Massa y tenía un dispositivo electoral consolidado para lanzarse a la carrera nacional como el depositario del trasvasamiento generacional de Cristina Kirchner. Por lo abrupto que fue el cambio de planes en el oficialismo, el ministro de Economía exagera ahora la contención de los heridos del kirchnerismo para fortalecer su candidatura.

Con intención de mantener saludable su matrimonio electoral con el sector de la vicepresidenta, Massa le propuso a De Pedro que oficie de jefe de campaña de Unión por la Patria, un cargo simbólico y temporario cuyas atribuciones pueden ser muy variables. La oferta de Massa trascendió el fin de semana, pero hasta esta martes no se había oficializado. Por eso, algunos especularon con que la reunión de mañana, que incluirá una foto con todos los caciques territoriales del peronismo, podía estar vinculado a ese ofrecimiento.

Otro nombre que circuló como potencial jefe de campaña del oficialismo, no obstante, fue el del vicejefe de gabinete, Juan Manuel Olmos. El funcionario fue uno de los arquitectos del acuerdo entre Cristina y Alberto Fernández para confluir en una fórmula de unidad, porque logró posicionarse como un interlocutor válido de todas las terminales. Pegado al teléfono aquel viernes de las definiciones, zurció el arreglo que obligó a Daniel Scioli y a De Pedro a bajarse. En la Casa Rosada algunos consideraban natural que el jefe de campaña fuera Olmos, por el rol que ocupó en los últimos meses y porque, a diferencia de De Pedro, no será candidato.

Massa aspira a presentarse como la figura que logró cerrar la brecha de la interna peronista. Más allá de los roles que adquieran en la campaña, el ministro de Economía ya les hizo saber a De Pedro y a Olmos que quiere conformar con ellos un “trío dialoguista” que baje la línea de la unidad hacia adentro de un espacio que arrastra heridas internas desde hace tres años.

El primer fin de semana de campaña mostró a Massa haciendo proselitismo por un lado y a los principales nombres del kirchnerismo por el otro. El ministro de Economía tuvo un mano a mano con vecinos el sábado en San Martín (tiene como cábala arrancar sus campañas en ese distrito), mientras que De Pedro y Máximo Kirchner compartieron actos en Hurlingham -el sábado- y otro en Lanús –hoy- con candidatos locales de La Cámpora.

En el oficialismo aseguraron que se trató de un operativo coordinado. Lo cierto es que Máximo Kirchner juega su propio partido en esta elección: llenó a los casilleros de las listas legislativas nacionales y provinciales de nombres camporistas que le responden a él para asegurarse, en los años venideros, ejercer una resistencia desde las cámaras, gane quien gane. La estrategia del presidente del PJ bonaerense dejó un tendal de heridos que van desde Axel Kicillof hasta los intendentes.

De lunes a viernes, en tanto, Massa aseguró que su campaña será la gestión al frente de Economía. Desde ese cargo también abonó a la “política de unidad”: contrató como “asesores” a Scioli y Julián Domínguez, dos funcionarios que habían perdido sus cargos en el gabinete cuando él desembarcó como superministro al frente del Palacio de Hacienda. También se mostró cerca de Santiago Cafiero, el nombre que Alberto Fernández pidió para la lista de diputados nacionales aquel vertiginoso cierre de listas del 24 de junio.